Saturday, September 22, 2007

a es que estos, son otros... otros arquitectos

Que son los arquitectos de sistemas y como se atreven a autonombrarse así, es como si un contador sorprendiera a un cocinero adjuntándose el titulo... Contadores de Cocina. Esa fue mi primera, irracional y viceral reacción cuando escuche el termino, después tuve unas incontrolables gana de leer un poco acerca de lo que hacían y me hicieron ver mas allá de lo evidente.... Los arquitectos de Sistemas son desarrolladores de ambientes informáticos, proporcionan software adecuado y en general buscan la eficacia de los procesos informáticos que cualquier empresa, colectivo u hombre que se requieran para conseguir sus objetivos de la manera mas funcional y completa posible. a grandes rasgos, eso hace un arquitecto de sistemas, me sorprendio leer acerca de como no se recomienda que el arquitecto de sistemas se preocupe tanto por la infraestructura que usa (cables, monitores, hardware en gral.) si no que se avoque a servir al pleno desarrollo de los usuarios a los que les diseña. Obviamente el arquitecto de sistemas sabe que es un teclado y determinara cuando el hardware el necesario o no, sin embargo algo que tienen muy claro estos plagiarios de títulos es que el hardware es algo que esta a su servicio, y por lo tanto nunca debe ser su preocupación. Aquí es donde los arquitectos de espacios habitables comúnmente encuentran la gran duda, somos ingenieros? o somos artistas?, yo respondería que las dos cosas, sin embargo en medio de esos dos títulos pondría PROGRAMADORES, y no solo lo pondría en medio como nexo si no como el corazón mismo de nuestra labor. Me explico... el arquitecto debe programar actividades, modos de vida, no imponiéndose al usuario, sino brindándole opciones, y entre mas flexible sea un diseño mejor sera. No digo que la materia prima de arquitectura no sea importante, obviamente es la única forma de traer un programa a la realidad, pero debemos darnos cuenta de que el hardware es algo que no debe quitarnos el sueño, el hardware esta a nuestro servicio y no es nuestro fin solo una herramienta. Meditaba acerca de lo claro que lo tienen los arquitectos de sistemas, el hardware ya esta creado, solo hay que acoplarlo a sus necesidades de interfase/usuario. Probablemente el trabajar con resultados intangibles (software) les haga tener en claro que lo tangible es solo una consecuencia. El titulo de arquitectos se lo han ganado, algo que nos enseñan haciendo una comparacion con nuestras labores es que ser arquitecto no es columnas, ni losas, ni fachadas, todo eso debe ser consecuencia de un programa que para definirlo brevemente es un conjunto de procedimientos, soluciones y diagramas mismos que exigirán en el momento de la materialización del proyecto arquitectónico, un Hardware según se necesite. Precisamente un arquitecto no es tan eficaz constructor como un ingeniero, o tan contundente artista como lo puede ser un escultor, por que ahí no radica la especialidad de un arquitecto, mas consiste en ser una especie de sociólogo que programa configuraciones en las que se desarrollara la vida humana. Las escuelas de arquitectura han querido complementar a sus alumnos con construcción y arte, cosa que no esta mal por que de otro modo todas las ideas se quedarian en el aire, pero hay que dejar en claro que nuestro motor no son las formas en el espacio sino EL HOMBRE. se puede aprender mucho de Los arquitectos de sistemas y anexo aquí algunos fragmentos de

Arquitectura de Sistemas: Un enfoque Evolutivo
http://www.morales-vazquez.com/fencasa.html

texto que me fue muy útil para entender algunas cosas, ábranse la cabeza y transaladen estas directrices informáticas a espacios habitables.


1.- Un error en el que no debe de caer un arquitecto de sistemas es ser demasiado preceptivo.
Introducir demasiadas normas que creen una excesiva rigidez provocará problemas
en el desarrollo de aplicaciones. Un buen arquitecto de sistemas debe de tener
siempre en mente que su principal finalidad es permitir la creación de aplicaciones,
facilitando la creatividad y la innovación de los creadores de las mismas.

2.-Un buen arquitecto debería de empezar por recordar que su trabajo es hacer la vida mas fácil a los desarrolladores, y no al revés...

3 .- Existe otra idea que subyace tras todos los enfoques: especialización: dividir los
problemas en sus partes constituyentes y resolverlas separadamente con equipos de
especialistas centrados en un área único. La especialización deja dos puntos sin respuesta:
como dividir los sistemas para que puedan ser definidos separadamente y
como unirlos posteriormente para formar un todo homogéneo. Estos son los principales
retos de la moderna arquitectura de sistemas

4.-la mejor forma de medir la bondad de una arquitectura: la forma en que sustenta a las aplicaciones que sustentan a la organización.

5.-Al igual que en la evolución natural, las variantes en el mundo de la informática son abundantes y sólo los sistemas mas abiertos sobreviven. Es fundamental crear un entorno que propicie la tecno-diversidad en la arquitectura del sistema.

Thursday, September 13, 2007

Yo veo... arquitectura medio vacia


La arquitectura no es decoración, que quede claro

no solo para los ajenos a esta practica, sino también para los arquitectos, que hoy se han perdido en un mar de frivolidades y caprichosas decisiones…

La arquitectura no es ornamentos.

no es snobismo,

no es “decoración de interiores”,

no es columnas griegas en las entradas de las casas,

no es edificios con descomunales e inútiles vidrieras,

no es acero encarecido con objetivos de status.

La arquitectura no es un alarde de plasticidad en la forma.

De un tiempo para acá, los arquitectos, al parecer de todo el mundo, perdieron el norte, y a pesar de que siempre se ha enseñado en las escuelas de arquitectura que ésta es una disciplina de “servicio”, de repente ya solo son puras palabras bonitas. Para todos el servicio es una incógnita ¿Cómo servir siendo arquitecto?

Hoy, la arquitectura esta vacía y está solo al servicio de los que pueden pagarla (que son pocos). Sin contenido porque no responde a las necesidades ni de nuestro tiempo, ni de nuestros clientes, ni de nada; responde a modas, a presunciones, a ideas poco estudiadas, por tanto en el proceso de diseño se imponen los caprichos del diseñador y la desinformación del cliente, obteniendo como resultado obras vacuas.


Y a todo esto ¿qué hay de malo con las frivolidades?...

Pongámoslo así: si el cuerpo es el recipiente del alma y es necesario que este cuerpo funcione adecuadamente para algún día perfeccionarnos, es indispensable que las ciudades que son el recipiente de la humanidad, sean reflexionadas a la hora de crear cada rincón, sin injusticias, sin choques, sin rezagos, para corregirnos como seres.

Por lo anterior un arquitecto debe poner a prueba sus propios trazos, cada propuesta encarecerá el proyecto y habrá elementos que a pesar de su costo serán vitalmente importantes, como el caso de una ventana que da iluminación y ventilación a un espacio, ni aun siendo una necesidad tan obvia podrá contemplársele como un hecho, solo al haberse estudiado sus impactos sobre el habitante, su costo, sus beneficios espirituales o físicos y determinar con la suma de estos el propósito de su existencia. Así se llega a la arquitectura con sentido, dejando de lado las escenografías.

Si bien es cierto el desconcierto de los profesionales, también la población que somos el origen y final de toda obra construida a sido llevada a la oscura situación de no entender para que le sirve y por que necesita un arquitecto.

El cliente, siempre deberá exigirle razones, no formas, no caprichos, sí necesidades, no imitaciones, sí consejos, sí gustos, si previsión de situaciones. El arquitecto esta ahí para diseñar obras perfectas que le permitan al habitador deslizarse entre espacios, llevando acabo su vida, sin obstáculos provocados por errores en el diseño.

Lamentablemente, por lo que hoy nos acontece, la disciplina que alojo a Platón mientras se sentaba al margen de la acrópolis, o que educó a Darwin mientras ensamblaba sus teorías, está a punto de morir frívolamente y sin serle útil al hombre, mismo que le confiara su civilización a ella.

Es entonces, que aquel que diseña deberá tomar más en serio sus decisiones y justificarlas sabiamente sin defenderlas solo porque está casado con una idea, siendo servicial sin exprimir económicamente a sus clientes, brindando sus servicios como lo hace un buen médico que sabe cuándo no es posible exigir remuneración, buscando proyectos que mejoren este mundo y no esperando que los proyectos lo encuentren o lo convenzan por razones económicas y solo así, logrará alejarse del concepto de la arquitectura vacía que tan rápido consume a la ciudad, haciéndola un lugar simple, ruidoso y sin sentido.